The Journey, la prueba de que los videojuegos son un arte

Hola chavales, ante todo tengo que disculparme con todos vosotros, pues hace ya mes y medio que no escribo nada. De verdad, lo siento, no tengo excusas. Lo único que puedo alegar en mi defensa es que simple y llanamente no estaba con una actitud muy productiva. Falta de ideas y de ganas, básicamente. Pero hoy me he levantado y, por esas situaciones absurdas de la vida, me ha dado por hacer recapitulación en el blog. Me han vuelto las ganas y las ideas, ¡ahora es el momento de escribir!

Muy bien, hoy hablaremos de The Journey, juego lanzado para el mercado digital. Me levanté con la vena derrochadora ayer y me gasté nada más y nada menos que… ¡13 pavazos! En fin, si es que estoy más pelado que una rata topo del Fallout.

Bueno, antes de comenzar, tenemos que decir que es un juego creado con modesto presupuesto y con una desarrolladora modesta. ¿Qué quiere decir esto? Pues que no están tan atados a las querencias populares ni esclavizados por jefes con traje y corbata que lo que menos hacen es jugar a videojuegos. No se guían totalmente por la demanda, así que su libertad a la hora de incluir temática y elementos nuevos, y por lo tanto arriesgar, es mucho mayor.

Si veis varios análisis de las diversas webs especializadas en videojuegos, veréis notas altas, muy altas. A mi desde luego me parecío muy chocante que un juego, a simple vista, tan modesto se llevara tantos aplausos, y como en este blog creemos en “ver para creer”, quería probarlo yo mismo. Mi opinión esta bastante alejada de la de la multitud, y ahora veréis por qué.

Lo primero, la jugabilidad. Es un poco dificil de explicar, pero es algo que no habréis probado jamás. Solamente se utilizan los joysticks y dos botones (en mi caso la “equis” y el “círculo”). Con uno saltamos, y con otro producimos lo que parece una onda sonora (dejándolo pulsado se potencian las habilidades, saltando más y generando una onda más grande). No hace falta más.

Y vosotros me diréis: pero Pregun, ¿No es demasiado simple? ¿Dónde está la gracia? Bueno, aunque no quiero catalogar este juego bajo ningún tipo, he de decir que básicamente es un plataformas. Y como tal la jugabilidad no se complica mediante el mando, sino mediante el entorno. Me explico. Conforme avanzamos en la partida, nos topamos con una especia de magia en forma de símbolo, que nos creará una capa en nuestra espalda. Conforme más conigues, más grande se hace la capa.

El prota

Lo interesante de esta capa es que te permite saltar más y mantenerte en el aire, y cuando acumulemos tamaño en la capa, prácticamente volarás. Solo hay un problema, y es que la capa pierde magia cuando saltas. Para recargarte, necesitas meterte en boxex mediante unas alfombras voladoras. Y no, no me fumé nada raro cuando jugué el citado juego. Hay varios tipos de alfombras y agrupaciones de ellas, y cada una te permitirá hacer un salto de diferente altitud. Además, intercalaremos el plataformeo con hacer surf entre las dunas, evitándose asi la repetición y la sensación de linealidad.

El escenario en el que se desarrola el juego es un desierto plagado de antiguas ruinas de una civilización antigua. No se te da ninguna seña y no hay ningun camino marcado que te diga por donde ir. Es fantástico, el avance del juego es mediante puro instinto y deducción, no te dan nada masticado. La representación del desierto y de las ruinas, los efectos visuales de la arena cuando se refleja el sol en ella, es lo mejor que he visto nunca. Habrá dos escenarios más, que serán las ruinas subterráneas y la cima de la montaña.

Tus aliados serán las alfombras y un ser idéntico a ti. Juntos alcanzaréis la luz en la cumbre de la montaña.

¿En qué consiste el juego? Bueno, yo me lo he acabado y todavía no me he enterado. No sabes nada directamente del personaje, pero a través de la meditación en determinados altares, irás a otro mundo y te explicarán la historia de la civilización que creó las ruinas que te rodean. Como he comentado, no sabes nada de tí ni de tu alrededor, además de que también tienes que echarle concentración para enterarte de la historia. No te ponen nada facil sus creadores, lo que supone un aunténtico reto e innovación hoy en día, y se agradece. Es curioso que lo diga, pero al no recibir ninguna instrucción ni ningun camino a seguir, se consigue una sensación de libertad grandísima.

Un punto importante, original y muy interesante es la comunicación entre los protagonistas y con el jugador. Ya os lo estaréis imaginando, pero en todo el juego no hay un solo diálogo. Y esto va más allá de Machinarium, donde la gente se explicaba mediante dibujos. Aprenderás rapido a hablar con tu misterioso compañero. ¿Cómo? Mediante las ondas sonoras. Y del mismo modo conectarás con las alfombras, que tambien serán capaces de enviar sonidos. Lo más curioso de nuestro compañero es que no es ninguna IA. Es otro puñetero jugador jugando online. ¡Ahí está la genialidad! Cuando te das cuenta, hablas con otra persona de cualquier otro punto del mundo, ¡y os entendéis perfectamente! ¡Es increible!

Hay que decir que el juego es muy corto. Me lo acabé en media mañana, desde las 12 hasta la hora de comer. Insisto el juego es una obra de arte, pero para gente como yo, que bien por necesidad o por falta de tiempo, no nos gastamos demasiado en videojuegos, y queremos estar seguros de que lo que nos gastemos nos lo gastemos bien, quizás no valga la pena. Si de verdad juegas a los videojuegos con un fin práctico de ocio, The Journey no será tu juego. En cambio, si valoras la calidad y el arte sobre todas las cosas, y tu lema es “Lo corto y bueno, dos veces bueno” The Journey es tu juego. “¿El juego es bueno?” Sí “¿Me lo recomiendas?” No si no te sobra dinero, sale bastante más rentable irte de cervezas con los amigos.

Conclusión

A estar alturas y para muchos, The Journey simboliza una innovación y belleza pertenecientes al arte clásico. Se convertirá en un grande y con razón, una jugada a todo o nada por parte de Thatcompanygame, que, gracias a su empeño, dedicación y cariño han enseñado a algunos y recordado a otros que para hacer un juego de tantísima calidad no hacen falta cifras multimillonarias. Los avances en cuanto a jugabilidad y relación con el entorno estoy seguro de que servirán de guía para la creación de futuros juegos, siendo un punto de imitación por parte de los desarrolladores y uno de beneración por parte de los jugadores. The Journey es una afirmación rotunda de que un videojuego también puede ser arte si se lo propone, y como tal, solo servirá como degustación y admiración, pues sus muy escasas horas de juego apartan toda oportunidad de diversión. Si aun así te haces con él, lo rejugarás más de una vez y te volverás a maravillar con este viaje hasta la más alta cumbre, con este viaje que se convertirá en… el viaje.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a The Journey, la prueba de que los videojuegos son un arte

  1. Alejandro Diaz dijo:

    Muy buen análisis. Resulta también interesante como afloran emociones en el jugador conforme se desarrolla el juego.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s